Sí, realmente es así. Lo que ha ocurrido es que la mayoría de los subasteros están cargados de ladrillos comprados en 2007 y 2008, ladrillos que no pueden vender ni siquiera perdiendo dinero por la sencilla razón de que nadie llama al teléfono ni siquiera para preguntar el precio de venta. Así de sencillo.
Esta situación es muy parecida a la que se daba en 1991 y 1992, cuando yo empecé profesionalmente en esto. Pude meter la cabeza precisamente porque el resto de subasteros tenían demasiadas casas a la venta y eso les producía una sensación de pesimismo que les llevaba a tasar muy pobremente los pisos subastados.
No me cansare de repetir que, aún con la pedazo de crisis que hay, este es el mejor momento para comprar en subastas. Y no durará, porque en cuanto los subasteros hayan recuperado la liquidez a costa de perder algo de dinero, volverá la competencia y el ajuste de márgenes.