Me sumo a los halagos, Tristán. Es un gesto que te honra.
Y también soy de la opinión de que enquistarse intentando forzar una situación no sólo acarrea más disgustos de los imprescindibles, sino que se convierte en el árbol que te impide ver el bosque.
Hay muchos peces en el mar: a éste déjalo ir.