Gracias Bernardo.
Abogadillo, mi tesis de lo que pasó es distinta. Tú tienes tu casa y yo la mía y desde que las inscribimos no hemos vuelto a preocuparnos por el Registro de la Propiedad. Pero imagina que por error del registrador o del Catastro, nos han intercambiado las titularidades, desde siempre, desde el principio, hace treinta años. Como no nos hemos enterado nuestra vida ha seguido siendo la misma.
Respecto a las notificaciones, todos sabemos que en los pueblos se conoce todo el mundo. ¿Dónde vive el Sr. Trallero? Allí mismo señor, en la casa con las rejas azules. Gracias chaval. Y se le entrega la notificación del juzgado o de Hacienda y ya está, nadie se pregunta si es que están los números cambiados o qué pasa. Notificación realizada, asunto concluído.
Lo que es indudable, según nos cuenta el interesado, es que las titularidades de ambas viviendas están intercambiadas, que están bien en el Catastro pero están mal en el Registro. Da igual si ha sido un error administrativo o un complot entre el demandado y su vecino y amigo. Eso no es relevante, lo que sí es relevante a efectos prácticos es que han subastado una vivienda que, errores registrales aparte, pertenece a otra persona distinta del demandado.
Si nuestras viviendas, la tuya y la mía, tienen intercambiadas las titularidades, y por un embargo que venía contra mí, en realidad la que subastan es tu casa, ¿Tú crees que acabarías teniendo que irte de tu casa mientras yo me quedo tan tranquilo en la mía? ¿O crees que una solución salomónica sería decir, bueno como el embargo iba contra Tristan, pues ahora que intercambien sus casas? No, lo que habría que hacer es suspenderlo todo y volver a empezar. O eso creo.