Anónimo, todos les tratamos siempre de señorías, pero sólo ahora me entero de que está justificado (no bromeo).
No digas eso Bernardo, dudo mucho que esos casos se den en la España actual. Además, este caso en particular, lo voy e seguir muy de cerca y cuando el subastero adjudicatario quiebre la subasta, se tendrá que volver a señalar nueva fecha para su celebración. Allí estaré y apuesto a que me volveré a encontrar con el segundo subastero (el primero no se atreverá a acudir) y seguro que la puja se pone más que interesante.
Dalamar, claro que hablé con el demandado. El pobre ha conseguido retrasar la subasta más de diez años a base de créditos para ir pagando atrasos hasta que, finalmente le ha pillado el toro. Por detrás de la hipoteca ejecutada tiene embargos para parar un tren. Y ninguno de ellos se personó en la subasta.