F.J. la cosa es sencilla. Si la subasta hubiera seguido su cauce natural, las pujas hubieran ido subiendo hasta llegar aproximadamente a doscientos mil euros como máximo. Pero los dos subasteros estaban conchabados para que, en cuanto uno de ellos dijera una de las primeras cifras, el otro saltara a lo bestia hasta una cifra imposible de superar, como así fue. Semanas después el adjudicatario quiebra la subasta perdiendo los 9.856 euros de fianza, y el segundo subastero, que iba a pedir que su cifra se quedara en reserva, se queda la casa por 57.000 euros, que sumados a la fianza perdida, la operación les sale por sólo 66.868 euros ¡¡¡una casa de 250.000 €!!!
El truco reside en que al saltar de 57 hasta 300, me impiden a mí meter en medio otra cifra, por lo que yo no puedo dejar mi cifra en reserva. Es un truco muy viejo y muy sucio.
Y ahora van a tener que quebrar y perder la fianza a cambio de nada y encima yo me voy a asegurar de que les caiga un buen puro.