No tengo ningún inconveniente en entrar a hablar con los secretarios o con los jueces cuando hace falta y la grave situación lo requiere, pero es un cartucho cuyo disparo puede salir caro y no me gusta desaprovecharlo por cuestiones menores. Es verdad que a jueces y secretarios se les puede convencer a veces de que nuestro punto de vista es válido, pero son muy puntillosos en cuanto a sus normas de orden interno y veo francamente difícil sacarles de esa trinchera.
Por ejemplo, hace ya muchos años que dejé de tener peloteras en los juzgados que no me permiten ver el expediente judicial completo, es absolutamente inútil.