Todas las profesiones tienen su lado oscuro y los periodistas no son una excepción, con su lema de no permitir que una noticia les estropee un buen titular. También están los abogados, con su hipocresía de que todos tenemos derecho a una buena defensa, que les abre el camino para defender a mafiosos y criminales con la conciencia tranquila.
Los usureros acallan su conciencia diciendo que si no prestan ellos lo harán otros y así sucesivamente.
No es más que la hipocresía para ocultar que lo que importa actualmente es cumplir los objetivos sin los medios para obtenerlos importe demasiado.
Uno de los primeros en ponerlo por escrito fue Ignacio de Loyola, quien decía que la bondad de los fines bien podían justificar una mentira, que en ese caso sería una mentira piadosa.