Llevo muchos años, demasiados ya, comentando con indignación que más del 80% del parque de vehículos se compran a crédito en España.
Encima, estos años, muchos se han endeudado aun más de lo que realmente necesitaban y han disfrutado de coches de lujo. Más aun, al año se ven incapaces de seguir pagando el elevado coste del seguro.
Más aun, muchos veinteaños han caído en esa práctica, estrenando directamente un vehículo de grandes prestaciones sin pasar antes por uno más sencillo o de segunda mano (lo habitual antaño, quedarse con el del padre).
Hoy muchos piden de la tarjeta para gastos superfluos, siempre pendiente del pago de la deuda, cual ludópatas. Se financia la bici, una escapada de puente, las vacaciones, la comunión...
Antaño, los catalanes teníamos fama de agarrados, pero hoy en día son tan o más adictos al consumo compulsivo que el resto de españolitos.
El fenómeno se va agravando con el tiempo, pues los hijos remedan las malas prácticas familiares.
Al final vuelvo a lo de siempre: la culpabilidad radica en los publicistas que han vendido el hedonismo, el no esfuerzo. A ello se une el descalabro estrepitoso del sistema educativo español, que ni enseña ni forma en principios y valores "sólidos".
En fin, desde enero del 2006 he ido avisando a unos cuantos en la vida real de lo que se nos avecinaba (no pensaba que fuera de tal gravedad, cierto), pero ni puñetero caso me hacían. Al final dejé de avisar, aconsejar pues tuve una sensación parecida -supongo- a la de una persona sana ingresada en un psiquiátrico y que tiene que demostrar que no está enfermo.
Termino, todavía en mi entorno familiar se resisten a asumir que lo peor está por llegar, por mucho que han verificado todo este tiempo que he ido acertando, siempre aportando datos y más datos. Ahora ven que las bolsas suben y sienten que la avaricia les embarga. Ayer mismo, volví a insistir en mi consejo: hay que preservar el capital, no arriesgando todavía: ya llegará el momento en el que aquellos que tengan liquidez podrán aprovecharse de la desidia informativa de los demás.
En fin, el tiempo dirá.
Nota: y para más inri, unos cuantos en internet me acusan de ser mal catalán, tiene narices.