Un artículo muy interesante, al igual que todos los comentarios.
Efectivamente, la inmigración ha venido de perlas a quien precisa de mano de obra abundante, barata y poco cualificada: asistentas, jornaleros, peones, etc.
Pero como en los medicamentos, también puede haber efectos secundarios: delincuencia, saturación de servicios públicos e incremento de costes de la vivienda. Además, se pierde competitividad, crece el PIB pero no la renta per capita.
Se trata de un claro ejemplo de privatización de ganancias y socialización de pérdidas: "Yo" me beneficio de una asistenta o un jornalero por cuatro duros, y la "sociedad" tiene que hacer frente a sus gastos de educación, sanidad, ayudas sociales, etc.
La inmigración es inevitable, y tiene algunos aspectos positivos, pero la avalancha incontrolada de los últimos años me parece un disparate.