Muchos ingenieros están volviendo a la regla de cálculo y "abandonando" las calculadoras científicas y los programas de cálculo informático. ¿Porqué? Por lo que estás comentando: pequeños errores en porcentajes de calidad de hormigones, de tensión o flexibilidad del acero, por ejemplo, en una gran obra pública comportan que los datos excesivamente precisos sirvan para envolver el bocadillo. En cambio la regla de cálculo como herramienta que opera por aproximación e integra un cierto márgen de error en su lectura aporta resultados más seguros. Curioso.
En la indústria aseguradora se conoce ese comportamiento. De hecho hay quien asevera que el seguro se basa en la estadística pero eso es falso porque los escenarios son dinámicos lo que conduce a comportamientos estocásticos, no estadísticos. En el seguro se maneja información con proyecciones a largo y valorando variaciones en la exposición a riesgo; de ahí que existan tantas provisiones de seguridad y de desviaciones. Es una industria serena en este sentido, con espíritu y habilidades para perdurar. Solo fracasan aquellas que dejan eso de lado y calculan sus cifras sin horquilla, ajustando la prima al límite no razonable, sino de calculadora: muerte anunciada.
El seguro, para poner un ejemplo, tenía ya descontado el advenimiento del ciclón Klaus. Maneja datos de evolución de la meteorología y es conocedora de que el cambio climático no es una elucubración sino un elefante muy real en cacharrería. Así que lleva tiempo incorporando cambios, siguiendo eventos y dimensionando sus coberturas y primas para lo que vendrá. Eso no se resuelve, en la vida, con un 2+2.
Yo, también de ciencias, tenía un profesor que en teoría de límites nos recordaba que "dos más dos tiende a cuatro". ¡Un Maestro!
Gracias Fernan2 por no poner en tu blog casquería sino invitarnos a pensar.