Aparte de cotizar a la seguridad social soy de DKV que lo pago de mi bolsillo (no mi empresa), de memoria creo que me sale por 48 al mes, pero te atienden superápido y tienes muchos médicos a elegir. Llevo años sin pisar la seguridad social, pero en mayo me dieron un golpazo tremendo de coche y tuve que acudir allí a pedir la baja, ni doctora de cabecera, ni fisioterapeuta, ni traumatólogo me pusieron la mano encima, nadie me tocó, un desastre, te ponen electricidad, calor y gracias, ni te tocan, menos mal que tengo mi seguro que me trató y ya se entenderá DKV con la compañía de la señora que me dio el golpe. De las colas que voy a comentar, retrasos de horas la norma. Esta experiencia me reafirma en que vale la pena contratar estos seguros, pues te saltas muchas colas y molestias, lo que no quiere decir que haya casos de gravedad donde la Seguridad Social sea lo primero. Digo DKV porque es mi caso particular pero hay muchos más.
Anécdota curiosa: mi vecino fue recientemente a un hospital de Gijón con su nieta enferma de tres años que se la habían dejado los padres que estaban de viaje, y en el hospital el dicen al buen hombre que en ese momento hay niños de inmigrantes que tienen enfermedades que aquí ya están erradicadas y que mejor se la lleve que la niña puede coger algo peor de lo que ya tiene. Imagínate el estado de confusión en que puede haber caído este abuelo que se paso décadas cotizando y era lo último que se esperaba,
sino me lo cuenta mi vecino pienso que es un delirio de los de frente nacional o algo así, pero es la situación a pie de calle de la sanidad española, el pobre hombre acojonado con la nieta. A nivel colectivo no se que debería hacer España, pero a nivel particular lo tengo claro: yo con mi tarjeta del seguro en la cartera, es como el carnet de conducir o la tarjeta de crédito, siempre van conmigo.
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