Como diría el poeta: el otoño no engaña, la primavera sí.
Efectivamente, ahora estamos en ésa etapa... los que valían 300 ya sólo valen 250...
Y los bancos y cajas siguen sin parar de vender "baratísimo" hasta los muebles...-además de prestamistas a particulares y empresas, participan en gran número de inmobiliarias-.
Y no enviarán a Joao al juzgado aunque le pegue una patada al director en la entrepierna (las letras hace un año que no las paga… ni soñando podría).
En otra parte, el todopoderoso Greespan se lamenta ahora, al ver los resultados, diciendo que mantuvo los tipos demasiado tiempo demasiado bajos… y sólo los tuvo ¡¡¡TRES AÑOS!!!. – y menuda burbuja que formaron-.
Aquí hemos “gozado” de intereses negativos desde mediados del 96 ¡¡¡DIEZ AÑOS!!!. Los primeros años fue por euro-peizarnos, los segundos por los atentados de NY y los últimos por despistados (y porque los petrodólares, tras la invasión de Bush en Irak se empezaron a desviar hacia Europa).
Los bancos ya han hecho todo cuanto han podido: intereses por debajo de la inflación -1.997, 8, 9,2.000, 2.001, 2.002, 2.003, 2.004, 2.005, 2.006- es lo mismo que intereses REALES negativos durante todo ése tiempo (Fuente: José Luis Malo de Molina, Banco de España).
Pero, los bancos, los dineros, no es que fuesen tontos, simplemente estaban de pesca.
Por lo que dices los compradores del 2.005 y 2.006, a estas alturas, está claro que han “picado” y deberían de pagar, a final de mes, el doble de lo que creían que iban a pagar (y es imposible que sea menos, ya que, en los años de carencia “sólo” se pagan intereses y estos se han duplicado).
En el mejor de los casos, ya me estás diciendo que la morosidad real estará (ahora que ha parado la subida de precios y ya no se vende con ganancias en cuanto no se tiene dinero) en el 5%... Y habremos llegado a los USA de hace un par de años.
Los bancos vienen contando últimamente con una morosidad del 0.7% y una cobertura de un 300%, o lo que es lo mismo… un 2,1% ¿me puede explicar alguien de donde aparece, para pasado mañana el otro 2,9% restante para tapar el agujero del 5% del 2.005 y 2.006? Está claro, inyecciones –de liquidez- para una enfermedad crónica.
Los precios aquí, como en USA en las mismas circunstancias hace un par de temporadas, bajarán y si antes sólo dejaban de pagar los que no podían pagar porque no les llegaba el dinero, ahora se les sumarán los que no quieren pagar porque no les interesa –pagar un piso más caro de lo que “vale” en ése momento-.
A los USA cuando pase un año les habremos alcanzado, sino antes.
Nosotros veníamos del 16% de los 90 (cuando no éramos euro-peos) y nos topamos de frente con los intereses más bajos que los europeos han tenido nunca… y nos hemos dado un atracón “asiático”. Y nos dolerá el estómago durante muchos años. Más que una burbuja hemos asistido al engorde de un globo aerostático.
Ni el petróleo a cien dólares, ni la pérdida de competitividad, ni la pérdida paulatina de sectores enteros de producción nos preocupa… sacamos la billetera y callamos a cualquiera.
La bolsa sube como la espuma, en proporción a esos beneficios inventados. Los bancos “son ricos” y espléndidos, tanto que hasta creen estar jugando al parchís, recogen uno y prestan diez.
Todos somos espléndidos, estamos en el vértice de la pirámide, los reyes del mundo, viajamos por doquier y la euforia nos llevaría hasta el cielo y más allá.
Es la mejor señal, la luz contra la que se estrellan los insectos, no se sabe hasta dónde llegarán los índices de las bolsas, ni cuánto tiempo durarán los cohetes, veinte minutos o seis meses, pero con ellos se acaba la feria.
Pero seguimos sin haber inventado nada.
Los japos ya hicieron antes el camino.
Recuerdo que en Japón llegaron hasta 40.000 en el índice Nikkei, para caer estrepitosamente y, tras veintisiete años de recuperación y muchas medidas de emergencia siguen rondando el 16.000. Ellos también fueron, en su día, GUAYS. Los inmuebles, a pesar de subir en el resto del mundo durante éste tiempo, en Japón desde entonces ¡¡¡BAJAN!!!.
Aquí y ahora los bancos presentan las contabilidades inventadas infladas con no-sé-cuantos beneficios inventados, de intereses de mora, de pagadores anónimos -morosos conocidos-.
Y es que hasta las empresas han mordido el mismo anzuelo. Las dirigen humanos y con mayor o menor formación, contagiados igualmente.
El concesionario de la marca XXX, donde trabaja Joao Persoa, en éstos últimos años ha tirado la casa por la ventana, se ha hipotecado hasta las cejas, haciendo obras, comprando naves… y ahora, en lugar de multiplicar las ventas… le menguan, justo cuando los intereses le aprietan el nudo de la corbata… De momento va soltando lastre -ha dejado de pagar hasta las camisetas del equipo del pueblo que patrocinaba- y aguanta como puede la tesorería refinanciando deudas…
Pero no fueron los japos los primeros en equivocarse con los números.
Ni el lago Maracaibo en Venezuela, escupiendo un millón de barriles de petróleo por jornada, ni sus riquezas mineras fueron capaces de “arreglar” la deuda venezolana.
Ni todas las riquezas de la Pampa, otrora “la despensa del mundo”, fueron suficientes para contener el incremento de la deuda Argentina.
Pero yo diría que aquí, como en Japón, el pescado le va a arrancar un brazo al pescador, aunque se puede decir más finamente “hacen falta dos para bailar el tango”.
El resultado es que ahora los bancos, los gobiernos a la postre, poco pueden hacer para frenar una locomotora que va sin chofer y sin frenos, cuesta abajo, cargada con varios millones de vagones de más de ochenta metros cuadrados cada uno.
La ventaja aquí, como en el caso de Japón, aún cuando haya un mayor contraste, es que pagadores y deudores conviven puerta con puerta y no a miles de kilómetros, por lo que las soluciones, sin serlo, serán menos drásticas para la población.
En la generación de recursos, descartados como exportadores de producción, siempre podremos volver a tratar a los turistas como se merecen (vaciándoles las carteras con servicios, pero protegiéndoles ya, de una vez por todas, de los hurtos) y confiar en que el “calentamiento global” no deje a ingleses y alemanes disfrutando en sus piscinas y playas.
Vaya, Fernan2, me parece que me he excedido.
En cualquier caso, mi pelo está blanco por completo, me faltan bastantes dientes y el pito cada vez pita menos, así que no creo que me pasara nada con 18 dedos, porque todo esto… lo veo tan claro como el agua, como el aire que respiro, como que dos y dos son cuatro.