Pues precisamente, este fin de semana en el suplemento Dinero de "La Vanguardia" han publicado un artículo muy interesante en la línea de tu post, que además de comentar las magras expectativas de la bolsa expone la poca fiabilidad de los datos de las empresas, agencias ...
Saludos,
(Pego artículo)
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Una bolsa poco atractiva
Walter Scherk - ...A la vuelta del verano, el mercado bursátil tiene mal aspecto, dado que tiene en contra las tres variables que le afectan: expectativas de resultados, nivel de precios y tipos de interés, según exponemos a continuación. Empezando por las expectativas de resultados, está claro lo mal que está la economía: la española probablemente sea de las más débiles del mundo, pero la inglesa e irlandesa van también bastante mal, por no hablar de la italiana y, en menor medida, los otros países europeos, que todos están bastante flojos; EE. UU. aún arrastra la indigestión inmobiliaria y bancaria, mientras que Asia empieza a enfriarse. Con estos ingredientes, los beneficios están siendo corregidos a la baja continuamente, y no parece probable que veamos crecimiento sino más bien lo contrario. Esta mala tendencia se ha visto acentuada en los últimos meses, como indican los índices de leading indicators (indicadores adelantados) de varios países, o el precio del acero (que ha caído con fuerza en los últimos dos meses), acompañado del zinc, plomo y níquel y otros precios de materias primas (granos, petróleo, gas). La morosidad no hace más que aumentar en la mayoría de países y el crédito está muy restringido porque hay que reducir el tamaño de los bancos, ahora faltos de financiación ya que las manos fuertes (grandes fondos) no les quieren prestar barato. Un panorama flojo que no llevará a una buena evolución de beneficios en el futuro próximo. Pero todo esto no sería razón para dejar de invertir en bolsa si ésta estuviese barata. De hecho, un momento como el actual sería una oportunidad de compra si los precios fuesen lo bastante bajos, aprovechando el miedo actual para comprar a buen precio. Pero al igual que los pisos no están todo lo baratos que debieran estar dado el momento económico (como prueba el hecho de que hay muchos vendedores y pocos compradores), tampoco la bolsa está barata. Mejor dicho: está cara. El mercado de EE. UU. muestra un per (ratio entre precio y beneficio) medio de sus acciones de unas 22 veces si tomamos los beneficios de los últimos 12 meses (ver los datos, según la empresa Standard and Poors, en http:// www2. standardandpoors. com/ portal/ site/ sp/ en/ us). Se trata de una cifra elevada, sobre todo dadas las pobres expectativas de la bolsa. ¿Cómo se maquilla y arregla esta elevada cifra para vestir la mona y que los brokers de acciones puedan vender la milonga de que la bolsa está barata o al menos no cara? De dos formas: por un lado, en vez de trabajar con los beneficios contables, se utilizan los operativos, más elevados (un 15% de media) porque no incluyen las pérdidas atípicas o no recurrentes (pero aunque no sean recurrentes para un valor individual, ya que se tienen uno de cada diez años, en el conjunto de todos ellos siempre hay alguno que las tiene, por lo que a nivel del índice sí son recurrentes); y, por otro lado, en vez de trabajar con resultados actuales se utilizan previsiones, casi siempre superiores (en otro 10-15% de media) a los actuales, que le dan otro empujón al beneficio. Gracias a estos maquillajes que se habla de un per de 12 veces para EE. UU., cifra difícilmente creíble, por estar basada en estimaciones obsoletas hechas por analistas que ahora mismo están perdidos ante la recesiva y confusa situación actual. El caso de Europa es algo menos sangrante, pero guarda cierto paralelismo con el de Estados Unidos, por lo que no podemos hablar de una bolsa barata. CONTABILIDAD BANCARIA Cabe comentar asimismo que el mal momento económico, financiero y de morosidad hace que la banca esté yendo mal, pero los resultados publicados no reflejan esa debilidad. Ello se debe a que los mecanismos contables muestran con sumo retraso el impacto de la mora: si se tiene un cliente que casi seguro será moroso, es probable que aún dentro de esa seguridad no se deba reconocer contablemente la probable pérdida. Más aún: las entidades están renegociando las deudas potencialmente fallidas y difiriendo así en el tiempo el reconocimiento del problema. Hasta cierto punto, los inversores intuyen estos apaños, prueba de ello es que los pers de los bancos están todos rondando las 7 veces o así versus una media del orden de 12: ¿barato? ¿O más bien resultados no creíbles? Probablemente sea lo segundo. Y es precisamente la banca la que está aportando la puntilla negativa al magro aspecto de la bolsa. Como que su truquillo de antaño, que era financiarse en el mercado mayorista (grandes fondos de pensiones e inversión que compraban sus bonos y tiltulizaciones de hipotecas) a tipos bajos se les ha acabado, la banca se ha lanzado a captar depósitos de los particulares y les paga el gusto y las ganas: el 5 y el 6% son frecuentes, y no parece que vayan a la baja. Con esta alternativa de inversión, digna y bastante segura (no parece que los bancos, al menos los españoles, vayan a quebrar; simplemente ganarán bastante menos), ¿qué sentido tiene comprar acciones? Resumamos pues las tres variables clave que afectan a la bolsa: en primer lugar, no parece que vaya a ser buena la evolución de beneficios, teniendo en cuenta lo débil que está la economía; en segundo lugar, la bolsa no está barata - especialmente la de EE. UU., que inevitablemente tirará de las europeas, ya que se mueven bastante al unísono- si se interpretan bien sus ratios de valoración tipo per y similares; y, finalmente, ahora existen productos de ahorro de entidades solventes que pagan unos intereses dignos al cliente de a pie (nos referimos a los depósitos, no a los fondos de renta fija, con los que hay que tener más cuidado, CORBIS porque son menos transparentes). Todas estas razones hacen que la bolsa sea poco atractiva en estos momentos. Si bien no se trata de venderse de golpe toda la cartera, si parece que, para ahorros nuevos y en casos de duda, mejor que la bolsa es el depósito de toda la vida en un banco o caja sólido, y a esperar que mejore el tono económico (o, al menos, que se abarate de verdad la bolsa)....