En seguros estamos muy acostumbrados a los desmanes de la gente de bancaseguros, que es en realidad gente de banca. Aún así no nos acabamos de acostumbrar a ver cómo se le sacan los hígados a un cliente que te está dando dinero a ganar.
También causa pavor cómo pueden llevar a un cliente al huerto con derivados deformando el producto hasta colocárselo como un seguro. Los seguros deben ser eso, seguros. Y un producto de riesgo no tiene cabida en esa definición.
Para ser honesto, también diré que muchos colegas han colocado unit-linked con carteras agresivas, en divisa, mercados emergentes o con el eterno "este será el año del Nikkei"; vestidos con dos tardes de formación en un ambiente cuartelero donde se les arengaba en los beneficios de ser un "auténtico asesor financiero" del cliente, esos masters del mercado bursátil han hecho su agosto a costa de víctimas confiadas.
Porque se diga lo que se diga en pro de los beneficios del liberalismo salvaje, este país es un coto de pobres lerdos financieros en los que brutales y voraces animales de presa campan a sus anchas cuando se les pone la canana llena de cartuchos.
Lo que haya en los cartuchos, el calibre de la posta da lo mismo: ¡hay que matar!¡A por todo lo que se mueva!
Así nos van las cosas.