Turkelton, no bases toda tu respuesta a mi post en el castigo físico ¿Qué me dices del resto?
La frase, "no quiero decir que haya que pegar a los niños" está bien clara. Sólo comparo la pedagogía de nuestros padres con la actual, para llegar a la conclusión de que un correctivo de ese estilo en contadísimas ocasiones no ha matado a nadie, y a muchos de nosotros un bofetón a tiempo nos enseñó más que cientos de conversaciones sobre el amor y el respeto.
No estoy de acuerdo con la frase que dices "Los niños impresentables son un reflejo de sus padres, que han abdicado de la responsabilidad que implica cuidar de ellos"
Amigo, ¡qué fácil es hablar! A veces le das la mejor educación a tus hijos, todo el amor, cariño y comprensión del mundo, y aún así te sale todo al revés. Me ratifico punto por punto (que quede bien claro) en todo lo que he dicho. A más de un drogueta de mi barrio una bofetada a tiempo le hubiera librado de una vida de desdichas.
Perdón por lo que voy a decir pero ante esta frase de Fernando "Hay que entender que los críos tienen que reafirmar su personalidad saliéndose con la suya" no puedo estar más en desacuerdo.
A los niños hay que educarlos con amor y cariño, intentar razonar con ellos, permitirles que se salgan con la suya en cosas poco importantes, pero sobre todo hay que enseñarles dónde están los LÍMITES a sus acciones. Si eso es comportarse como un robot, que conste que los adultos también lo hacemos. En eso consiste vivir en sociedad, en poner ciertos límites (leyes o reglas) para que todos podamos ser un poco más libres. Lo contrario es anarquía.
Eso (desde mi punto de vista, por supuesto) es enseñar valores.
Las actitudes que adquieren de mayores, como la falta de respeto por la gente mayor que comenté antes, tiene su origen precisamente en este tipo de mensajes que transmiten los padres. Si ni siquiera sus propias padres consiguen hacerse respetar, ¿cómo queremos que hagan precisamente eso con otras personas?
Venga señores, déjense de tanta marikonada. Que nosotros fuimos educados de otra manera (y no me refiero al castigo físico) y no ha pasado absolutamente nada.