¡Vaya!, Sr. D. Francisco Llinares,
parece que su opinión acerca del Sr. Krishnamurti y del Sr. Livermore
son realmente opuestas, por no decir algo contradictorias.
Decía usted que el Sr. livermore era (ó fue) tonto
porque llegó a arruinarse hasta en 4 ocasiones.
Supongo que gran parte de la brillantez
que usted achaca al Sr. Krishnamurti
deberá de ser debido a que el Sr. Krishnamurti
no se ha arruinado ninguna vez en su vida.
¡Vale, vale!,
no hace falta que me diga que su brillantez
es debida a otras causas.
Pero al menos, reconozca que su afirmación
acerca de la tontura del Sr. Livermore
al menos fue algo apresurada,
y en cualquier caso inapropiada.
Me temo que un buen discipulo del Sr. Krishamurti
sabría reconocer la brillantez del Sr. Livermore.
Todo ello, sin querer dar a entender que usted sea discipulo del Sr. Krishnamurti,
pues no lo sé.
Saludos, y gracias.
Josephine.
(mediocre discipula del Sr. Livermore,
y voraz lectora del Sr. Krishnamurti).
Al menos usted ha tenido la gracia de conocer a uno de ellos.
Yo he de conformarme con intentar seguirlos de lejos.