DEUDA PARA TIMORATOS.
Te leo desde que publicaste tu primer artículo sobre renta fija privada, aunque yo prefiero llamarla simplemente deuda, por eso de que de fija no tiene nada.
En ese primer comentario y en los sucesivos has conseguido aclarar la totalidad de mis dudas sobre la materia. Todas esas dudas a las que no había encontrado respuesta en ninguna parte y por ello agradezco tu desinteresada colaboración.
Las diferentes emisiones que nos has ido mostrando a lo largo del tiempo, demuestran que hay vida más allá de AIAF y pese a lo que se nos viene encima, considero que han sido y continúan siendo buenas oportunidades. Si el mundo se acaba, lo mismo será poseer renta fija perpetua que letras del tesoro.
Pese a haberme parecido una opción muy interesante, no me decidí a comprar, por mi situación de hipotecado, por la dificultad de conseguir liquidez en caso de necesidad y por mi habitual cobardía financiera.
Con estas últimas emisiones que nos muestras ya casi me atrevo. Me gusta ver la existencia de un vencimiento, aunque sea relativamente lejano.
Pero últimamente me estoy planteando olvidarme de todas tus recomendaciones y pasar por el aro de AIAF. Espero que todavía no saques el látigo.
Mi modesto plan es el siguiente:
Creo que puede ser un buen momento para aprovecharse de la sequía de liquidez de las entidades financieras.
Teniendo en cuenta que el Estado va a avalar las próximas emisiones de los bancos, durante unos pocos años, éstas tendrán la misma calidad que la deuda pública.
Entiendo que la rentabilidad que ofrezcan tendrá que ser superior a la de la deuda del Estado y que tendrá que aproximarse a la de los actuales depósitos a plazo, ya que de lo contrario carecería de interés y nadie suscribiría esa deuda.
El plan consistiría en acudir únicamente al mercado primario, con cantidades no superiores al cinco por ciento de mi patrimonio personal en cada emisión, hacerlo de forma escalonada y, evidentemente, siempre que los vencimientos no sean superiores a la duración de la garantía del Estado. Para que nadie me pueda chulear tendría que esperar a que todas las emisiones llegaran a su vencimiento, salvo extrema necesidad.
Me quedaría con un diez o veinte por ciento para aventurillas financieras.
Mi modesto objetivo sería cubrir mi hipoteca con mis ahorros y si es posible sacar unos céntimos. Para ello serían preferibles las emisiones referenciadas a Euribor + algo o a un tipo de interés fijo parecido al de los actuales depósitos bancarios.
He leído hoy en la prensa que el Gobierno, también tiene la intención de avalar la deuda de las financieras del vehículos y del Carrefour, entre otras. Aunque no puedo dejar de sonreír al comprobar lo que nuestro Presidente entiende por avalar activos de calidad, cuando todos sabemos que los créditos al consumo son los primeros que se dejan de pagar, por lo que habría que andarse con ojo con estas titulizaciones. Pero si el Estado las avala, quizás un poco de pimienta no venga mal en la cartera del cobarde.
¿Qué opinión te merece esta colección de majaderías? ¿Te parece posible?
Un saludo.