Conclusión, hay dos aproximaciones diferentes para cuidar la salud y el patrimonio:
Se puede tener una fe ciega en que los científicos a sueldo de las farmacéuticas defenderán los intereses del público aunque sean contrarios a los intereses de quien les paga.
Se puede pensar que la MIFID protegerá al pequeño inversor
Incluso que la CNMV vigila, controla e inspecciona la libre formación de precios del AIAF.
También podemos estar seguros de que nadie en España opera con información privilegiada, y que si así fuera, le caería todo el peso de la ley encima.
Los asesores de inversiones siempre aconsejan lo mejor para las características del cliente, sin importar los dictados de la empresa que les paga el sueldo.
Las agencias de Rating, que al mismo tiempo colocaban las emisiones que calificaban, lo hacían con una honestidad impecable. Cuando daban la calificación AAA a valores basura era siempre por errores informáticos, que curiosamente tardaban un año en rectificar.
A los que les están colocando las cuotas de la CAM se les explican todos los detalles de la emisión hasta estar seguros de que no queda ninguna laguna que el cliente haya malentendido. Etc. Etc.
La otra opción es utilizar el razonamiento lógico para examinar imparcialmente lo que nos quieren “vender”, sobretodo, cuando hay intereses multimillonarios por medio. Posiblemente esta sea una manera algo más segura de conservar la salud y el patrimonio durante más tiempo, pero eso si, muchísimo más incomoda.
Anónimo, tienes razón, no soy humilde, y como siga tu ejemplo no lo seré nunca, porque hace falta que alguien se considere muy superior para arrogarse el derecho de juzgar a alguien que no conoce.
Y por último, solo decir que en este blog escribiré de cualquier tema que me parezca oportuno, como no es obligatorio leerlo, a quienes no les guste sólo tienen que darle a la crucecita. Alguna ventaja debería tener no trabajar a sueldo para nadie.