Si la estrategia de Warren era vender volatilidad trabajando un plazo de 15 años; es evidente que lo propuesto por Francisco garantiza como mínimo un ingreso semejante con un riesgo infinitamente menor. No hay debate aquí. Como tampoco lo hay en suponer que Francisco considera a Buffet un idiota como insinúan algunos anónimos apresurados.
Asimismo se evidencia que todavía lucen morados los cardenales surgidos de aquel viejo debate técnico-fundamental. Lento que cicatrizan. Ciertos apóstoles de ese último análisis siguen levantando la bandera de Buffet para lustrar el éxito de su respetable método. Pero en mi opinión Buffet, Alierta, Botín y asimilados, no son analistas fundamentales. Son empresarios listos que usan las herramientas propias de su profesión, incluso todo tipo de análisis.
Francisco sabe perfectamente que Buffet no estaba pensando en vender volatilidad ni submarinismo cuando se embolsó 5.000 millones de dólares de forma inmediata. Su objetivo era conseguir dinero rápido sin intereses para comprar locomotoras con la ilusión de no repagarlo nunca, o como mal menor devolverlo tarde con parte de la cosecha que ese dinero le rentará en tanto tiempo. Aunque para ello haya tenido que vender volatilidad como consecuencia de su plan de negocio.
Sagazmente Francisco le da vuelta a la tortilla y le dice que si a consecuencia de ese negocio deberá cruzar ese río volátil, donde seguro se mojará las partes aunque se le suban al pescuezo; pues que mejor se las remoje plácidamente en el Saler y al ritmo del vaivén de los índices. Exponiéndose a unos caudales mas moderados por pedir primero el dinero en el banco.
Está claro que al amigo Warren le va la marcha. Ahora arranca con ese barullo de los trenes no sin antes prestar dinero en los rescates con la garantía del gobierno. Pero al doble de interés que los bonos. Todo muy jugoso y bizarro. Muy americano de pionero antiguo. No lo veo con las rentables sutilezas que le propone Llinares. Le divierten aquellas cosas. Porque éstos que ya vienen de vuelta, quieren ahora disfrutar del camino y a su manera. Como Sinatra.