Acabado el "ejercicio", lamento decir que no me convence lo más mínimo. El escepticismo, sin datos contrastados ni autoridad intelectual ni académica para entenderlos más allá de la superficie, no es sino una estéril pérdida de tiempo.
Y dar voz a los descerebrados en un tema del que puede depender la vida de las personas es una grave irresponsabilidad, cuando no un delito contra la Sanidad pública.