Admirado Sr. Llinares,
¿ha hablado alguna vez con algún sindicalista?. Hable con ellos, no muerden y seguro que pueden sacar cosas en claro.
La bonita idea de que el mundo está regido por la ley de la oferta y la demanda es atractiva pero no es real. Lo que existe realmente es la ley del embudo superancho para el poderoso y superestrecho para el debil. Lo que existe es una ley de la selva pero amañada con leyes complicadas que el debil ni entiende ni puede entender. Vivimos en un mundo con la etiqueta de economia de mercado en la que los ciudadanos solo somos considerados "consumidores" y sin embargo no tenemos practicamente ninguna influencia sobre los gobiernos sobre lo que queremos consumir y en que condiciones. Apenas sabemos lo que consumimos y las empresas gozan de leyes y gobiernos que les permiten escaparse de rositas si nos envenenan o nos producen la muerte.
Resulta que se produce la crisis economica mundial más grave de la historia de la humanidad y los que la han creado siguen en sus puestos y nadie dice nada (quiero decir, nuestros gobernantes que son los que deberian protegernos). Se coge dinero de todos los ciudadanos, cantidades tan grandes que quedaran marcadas para nuestra vergüenza en los libros de historia, y solo se nos ocurre criticar a nuestros gobernantes por si salen un poco antes o un poco despues de la crisis. Yo pienso que los mercados financieros deben estar muy "estrictamente regulados" porque si no lo están, vamos a tener muchas como esta. La codicia humana no tiene límites y la inteligencia humana tampoco. Si las combinas, casi me da miedo pensar lo que pueden hacer.
David Lear, no estoy de acuerdo sobre lo de abolir los sindicatos, en todo caso habrá que reformarlos para que sirvan al fin para el que nacieron. Te hago ver que abolirlos supone tirar piedras sobre tu propio tejado. Todos somos trabajadores y es una conquista que tiene menos de un siglo de vida. Muchos sindicalistas han muerto para que tú o yo podamos coger vacaciones en verano, o descansar los fines de semana, o tener un hijo, o ponerte enfermo sin perder tu puesto. En fin, antes del sindicalismo, el empresario podia hasta matarte, y antes de eso, el señor feudal tenia el derecho de pernada (supongo que sabes lo que es). Sr. Llinares, me encantan sus ideas y creo en su buena fé, pero el mundo está compuesto de 6700 millones de personas que no son como usted, desgraciadamente.