La crisis comenzará a desaparecer por sí misma, cuando se abandone la política de negar la realidad, huir hacia adelante y esconder la cabeza.
Cuando llege ese momento, no muy lejano, no quedará más remedio que asumir a la cruda realidad y vivir el desastre. Entonces la gente acudirá en masa a votar a la derechona, a ver si lo arregla.
Es probable que los de la derechona consigan arreglar un poco las cosas, no porque sean unos genios, sino porque caer más abajo sería prácticamente inposible.
Cuando se produzca el espejismo, algún mandamás lleno de soberbia, se asomará a través del televisor en los hogares de su mayoría de votantes, con las patas sobre la mesa y pasado un tiempo todo volverá a ser como antes.
La vida es cíclica. La historia se repite.