Precisamente los grandes estrategas de la Historia se caracterizan por una constante, aplicable de nuevo a la bolsa:
el buen estratega siempre sigue el manual, y el estratega genial es el que además de eso sabe en qué situaciones hay que mandar el manual a paseo y romper las reglas.
Que se lo pregunten sino a Alejandro Magno y a Julio César, por poner un ejemplo.