Me quedo impresionado cuando el analisto fundamental dice que Repsol vale 30 euros. Bien pudiera ser cierto si sus cuentas no estuvieran permanentemente maquilladas con artificios contables de todo tipo. ¿Y cuánto vale si de hoy para mañana se volatilizan un tercio de sus reservas?
Sin embargo el analisto técnico hace gala de unas dotes adivinatorias que dejan impresionado al mismísimo Rappel. Claro que si todos nos lo creemos y comenzamos a comportarnos según sus previsiones podríamos llegar a conseguir que una colección de mentiras se convirtieran en una gran verdad.
Y qué decir de los sistemas automatizados de entrada y salida. Es una verdadera lástima que el animal más racional muestre episodios de euforia y pánico de carácter imprevisible.
Yo no veo más armas que la sensatez y un poco de riesgo controlado, para no aburrirse demasiado.