Tomando el hilo de vuestro maravilloso artículo, creo que el problema reside en lo siguiente: no existe una visión empresarial a la hora de gestionar el patrimonio. Explico porque, cuando uno compra acciones de la empresa X pensado que su directiva es maravillosamente competente, que su negocio es muy rentable y que tiene una ventaja competitiva considerable... y al cabo de unos años la empresa cae en picado por cosas de la vida, uno lo que hace es liquidar esa inversión y buscar otra, la cual, le dé algo de rentabilidad. Es lo lógico en este juego, creo yo...
Bueno pues que pasa en el tema de la vivienda, pues que muchos que invirtieron en casitas, ahora ven como “la cotización” de su casa se va cada día desplomando más. Lo lógico sería liquidar la inversión, rezar una oración y buscar otras posibilidades de invertir ese dinero.
El problema que veo es la poca conciencia que la gente tiene del coste de oportunidad. Es decir, como apuntáis en el artículo cada día que pasa mientras decides si vendes o te quedas con la casa estas incrementando el coste de oportunidad de tener ese dinero en otro lado dándote una rentabilidad. Creo que este concepto es fundamental. No hay duda que las minusvalías duelen mucho, pero son la receta para evolucionar, debemos aprender de ellas.
De todas formas y saliéndome del tema, creo que la inversión en inmuebles de lujo no tendría porque dar tanto llantos. Más bien creo que los llantos inmobiliarios por las minusvalías actuales vienen por haber hecho adquisiciones un tanto chungas. La inversión en inmuebles de calidad no tiene porque llevar a los disgustos que muchos están sufriendo. Pero claro, hay quien invierte en valor, buscando las calidades apropiadas y otros especulan alegremente esperando una subidita algún día. A estos últimos les daría una caja pañuelos y vuestro artículo.
Saludos!!