No tenéis ni idea.
Vuestro problema, al igual que el dueño del hotel, es que os creeís todo lo que os cuentan las mujeres.
El billete no era falso.
Simplemente la chica cambió de idea, cosa por otra parte nada extraña. La señorita pensó que si volvía a recuperar su dinero sin más, el dueño del hotel no se lo devolvería o bien le daría un buen mordisco (al billete).
¿Para qué iba a molestarse en pasar un momento de vergüenza, por un billete que no vale nada?
Con el dinero recuperado, como buena tranposa, compró regalos de marca en el top manta que había en la plaza del pueblo para toda la familia que siempre la recibe con alegría cuando regresa de sus vacaciones.
¡COMO ME GUSTAN LAS MUJERES!
El Gallina