Puede que a Manolo se le ocurra empaquetar la deuda y venderla en el mercadillo de los jueves.
Por otra parte, aunque no venga a cuento, recuerdo un bar como el de Manolo en el que un cliente, gran consumidor, entre trago y trago y para no aburrirse, iba introduciendo poco a poco en la máquina tragaperras, el cambio que recibía de la compra de sus consumiciones.
Una vez agotados sus recursos, pedía dinero prestado al dueño del bar y tras obtener el premio gordo continuaba con su ajetreada actividad consumista e inversora, hasta que el cuerpo exigía la retirada.
Finalizado el mes cobraba su abundante pensión, liquidaba las deudas del bar y vuelta a empezar.
Un día el cliente se echó una novia (Characters: Family Office) que rápidamente se encargó de cortarle las alas. Su salud física y financiera mejoró notablemente con gran rapidez.
La cuenta de resultados del bar como el de Manolo, tuvo ena considerable rebaja en sus beneficios y el dueño no encontraba consuelo.
Claro que si el cliente no hubiera encontrado la novia adecuada...
El Gallina