Complicado asunto.
No soy ningún defensor del sindicalismo tal y como está planteado últimamente. Coincido plenamente con el comentario de Antonio S.
Sin embargo soy natural y residente en un lugar, en el que en las últimas décadas ha habido todo tipo reconversiones, reestructuraciones, cierres y despidos. Tantos que prácticamente la totalidad de los sectores esenciales de la actividad productiva, se han visto afectados.
El resultado ha sido prejubilaciones millonarias, cierres totales que se han quedado en cierres parciales y personas que simplemente han sido despedidas con lo puesto y han tenido que buscarse la vida.
La experiencia me dice que la suerte que han corrido cada uno de ellos, es directamente proporcional al ruido que hayan sido capaces de hacer.
La conclusión es que a los dirigentes del Estado del Bienestar no les gusta el ruido y para que no haya sueltan la pasta. Los que no son capaces de hacerlo porque no saben o porque son cuatro gatos, se quedan a verlas venir.
Los dirigentes sindicales y los trabajadores lo saben y actúan en consecuencia. Sin entrar en otro tipo de valoraciones es lo que hay. Cada uno defiende su tajada en la medida de sus posibilidades.