Predicas en el desierto, para la mayor parte del público un palurdo sentado detrás de un mostrador de una oficina de banco tiene más prestigio o les merece más "confianza" en inversiones que un "asesor de contrastada independencia".
Siguiendo el símil del yogur, hay gente que compra un yogur con soja, fibra, bífidus, lactobacilus, etc... y después de constatar que sabe a mierda pura, vuelve al día siguiente a comprarlo, y al siguiente, y al siguiente... Pues igual pasa con los productos financieros.
Que la gente aprenda a tener criterio propio y así saldremos del tercer mundo algún día.