Un saludo cordial a los dos amigos responsables de este interesante y trabajado blog y a todos los "bloggistas" que en él concurren. Aprendo mucho aquí, pero soy un principiante en esto de los blogs, así que espero no ser pesado y dar a las teclas correctas. Veo que hay 4 opciones para elegir una identidad, pero no sé cómo darme de alta con un nombre. Hasta que lo averigüe, os podéis dirigir a mí, si queréis, como "Tertuliano aprendiz".
Escucho por todos lados lo mismo que dicen Gurús Mundi aquí: que estamos en un momento terrible de la historia humana. Ojalá no hubiera ocurrido, pero era de esperar y, ya que ha sido así, que hay un gran borrón y que probablemente hay que hacer cuenta nueva, tal vez debiéramos ponernos a cero también en la concepción de economía y de riqueza que tenemos. Para mí, la riqueza no es exactamente el dinero ni los activos, como decís Gurús Mundi en algún artículo. Además, como riqueza, esos activos son incluso engañosos a veces, pues mucho de lo que consideramos dinero real es en realidad virtual (conglomerados M2 y 3, que dicen los Gurús Mundi) fabricados por una financiarización compulsiva, un peligroso juego lucrativo que convierte a la economía en un casino con unos altos riesgos, a base de reinvertir y represtar lo prestado en un cúmulo casi ininteligible de productos que generan poca riqueza en bienes, servicios y medio ambiente, y sí crean burbujas de bienes virtuales que estallan a menudo, como bien vemos.
Y es que, en realidad, toda esa riqueza no es más que un subconjunto de la verdadera. El dinero es una convención humana; la riqueza procede de La Tierra, sin la cual no habría bienes ni servicios, ni finanzas, ni especie humana siquiera. No es ya cuestión de que usemos y redistribuyamos mal o bien la riqueza, como apunté en un post al artículo del Blog sobre el Monopoly y la bancarrota, que tampoco lo hacemos (en realidad, la mano invisible de Adam Smith no reparte siempre bien), sino que por manejar un concepto de riqueza erróneo, estamos conduciendo al verdadero colapso del sistema económico global, liquidando la verdadera riqueza, sin haber conseguido siquiera desterrar el hambre y la miseria de buena parte del mundo, a pesar de que la globalización las haya disminuido algo.
La actual crisis nos da alguna pista sobre esto: no es simplemente crediticia o un estallido de burbujas financieras e inmobiliarias; hemos visto que es también una crisis de recursos en la terrible inflación por la subida del petróleo (ahora por fin a mejor precio), los cereales o las materias primas muy demandadas por los países emergentes sumados a nosotros, los opulentos. Es decir, se están consumiendo los recursos antes de que el mercado pueda poner más a disposición.
Y esto nos debería abrir los ojos sobre los recursos. Por muy grave que nos parezca la situación actual, éste no es aún el fin, porque todavía hay capacidad y tecnología para "ordeñar" más tiempo los esquilmados recursos y reconstruir los eslabones rotos de la economía en la actual crisis, a pesar de la gran tribulación que está suponiendo; el fin del mundo (como lo conocemos hoy) vendrá cuando por fin superemos o agotemos las fuentes de recursos y los sumideros para depurar nuestros residuos y emisiones. Y eso tiene que ocurrir por fuerza en muy pocos lustros, ya que nuestro crecimiento (de la población y de su demanda para el consumo) es exponencial, es decir, desbocado. Nada finito, por grande que nos parezca, puede resistir un consumo exponencial de este tipo. No digo nada nuevo; es un argumento muy discutido desde la economía ambiental y ya lo decía Malthus, al que no paran de aparecer quienes le quieren enmendar la plana.
Por eso, tal vez éste es el momento de aunar todas las lecciones que hemos ido acumulando a fuerza de golpes estos años y no sólo reconduzcamos la crisis controlando desde los estados a la economía de casino compulsivo en que nos hemos embarcado, sino:
1) Lo primero de todo, una medida ambiental: no podemos funcionar a más velocidad que la naturaleza, así que hay que internalizar en el PIB y demás parámetros económicos el valor de los recursos naturales. Si éstos se pierden no pueden contribuir positivamente al PIB, sino a depreciarlo. Para ello, se debería empezar a fomentar el consumo de servicios, en lugar del de recursos, y el de recursos orientarlo fuertemente a fabricar productos reutilizables. Hace falta mucha I+D+i para esto.
2) En segundo lugar, reconocer a la gente una mínima propiedad, aunque sea la parcela donde se asienta su favela, es decir, que esa gente exista para el mundo económico, añadiendo, además, la eliminación de los proteccionismos de una vez.
3) En tercero, que se fortalezca el imperio de la ley y se combata ferozmente a la corrupción y la economía sumergida.
4) Por último, que no se fomente gastar más de lo que se gana en ningún nivel de la economía (doméstica, profesional, corporativa o estatal). No se trata de obsesionarse excesivamente en controlar la inflación, pero sí controlar el déficit y mantener un nivel de economía que invite a la inversión, a generar producto y riqueza (de forma ambiental, social y económicamente sostenible).
Y como la economía es una máquina caótica, es decir, dependiente de muchas variables con una tendencia a virar hacia atractores extraños, se debe mantener unas políticas económicas flexibles, más keynesianas unas veces, más neoliberales otras, para ir regulando permanentemente esta máquina inestable, porque no habrá jamás un sistema económico perfecto mientras nosotros estemos en La Tierra.
Perdón por extenderme tanto en esta primera intervención. Saludos cordiales.