Florentino ha entendido mucho mejor el negocio del fútbol que cualquier otro. Real Madrid es la más conocida marca española de todo el planeta. Y ni siquiera es una empresa normal y corriente, con sus accionistas, su cotización bursátil, sus leyes mercantiles.
El Real Madrid puede tener toda la deuda que quiera. Nunca peligrará. Ya visteis lo que ocurrió con el Sevilla y el Celta el año en que no presentaron los avales obligatorios para permanecer en 1ª división. Los fanáticos seguidores sitiaron literalmente a las respectivas directivas en los estadios y provocaron grave alteración del orden público hasta que la Liga cambió las reglas del juego y ampliaron la primera división a 22 equipos.
Nadie se entera cuando Telefónica se gasta 200.000.000 euros en un ordenador, porque los ordenadores son ajenos (todavía) al mundo del espectáculo.
En tiempos de crisis los espectadores del fútbol no se gastarán el poco dinero que tengan en cualquier cosa. Comprarán los productos que anuncie Cristiano Ronaldo, porque los anuncia Cristiano Ronaldo. Esa es la altura de miras del consumidor español, le pese a quien le pese. Y los derechos de imagen del Sr. Ronaldo valen mucho dinero, aunque no sea el mejor jugador de la historia.
Somos un país pobre, ignorante e inculto. Y nos orgullecemos de serlo. Nos encanta escaquearnos, hacer novillos, pillar una baja, prejubilarnos, vivir del paro, del PER, opositar, cobrar en negro. Y compramos los productos que patrocinan los futbolistas.
Y lo de anunciar a Unicef, a Bwin, a Samsung o a Perico de los Palotes ya me parece de traca.
En resumen, Florentino no tiene ninguna culpa de que el deporte en el fútbol sea meramente accesorio. Son los compradores de camisetas los que han pervertido el balompié. Y en estos tiempos en los que hay menos dinero para gastar, Florentino hace bien fichando un escaparate con altas probabilidades de rentabilidad.
Y ya de paso, el triplete pasa al olvido en una semana.
Jugada maestra.
Posdata: no me gusta el fútbol, y no soy seguidor de ningún equipo. Si acaso el tenis o el golf son buenos para echar una siesta.