Creo que está bastante claro.
Son manos fuertes todas aquellas ratas que fueron abandonando el barco ordenadamente y con discreción en los años 2005, 2006 y 2007. Entre ellas se encontrarán las que se encargaron de fabricar y distribuir la basura, las mejor informadas, incluidos los directivos de los bancos quebrados, capitanes del pequeño ejército de élite de ratas grandes que han abandonado la nave en último lugar tal y como su cargo les exigía, pero con el bote salvadivas millonario convenientemente reservado y blindado; y con su propio patrimonio personal puesto a salvo previamente.
Dentro del grupo de manos fuertes, también habrá pequeños ratones de campo que se sintieron asustados por el mal de altura y la ley de la gravedad. Son mucho más numerosos que las grandes ratas pero también mucho menos acaudalados, pero son conscientes de que su mayor patrimonio y su único salvavidas es la sensatez.
Parece evidente que las grandes ratas están volviendo al barco, una vez más ordenadamente y con discreción, ya que necesitan colocar ingentes cantidades de dinero, poco a poco y sin ser descubiertas. Alguien tiene que estar comprando el exceso de equipaje que los actuales ocupantes del Titanic tira por la borda apresuradamente.
Puede que los pequeños ratones de campo todavía no se atrevan a volver, sabedores que lo suyo es limitarse a recger migajas, sin bajar la guardia en ningún momento. Quizás piensen que los actuales depósitos y la renta fija venidera avalada por el Gobierno, emitida por los bancos deseosos de liquidez no esté tan mal.
Más adelante ya se verá. Alomejor el año que viene.
Mucha suerte para los pequeños ratones y para los ocupantes del Titanic. Las ratas grandes no la necesitan, al menos en tanta cantidad.
El Gallina