Niego la mayor:
La teoría cuantitativa del dinero carece de sentido científico, no existe tal proporción matemática entre los precios y las variaciones cuantitativas de dinero. La velocidad de circulación que manejan aparte de ser un concepto engorroso toma ideas de la mecánica que nada tienen que ver.
La demanda es la que determina los precios, no el valor objetivo de uso.
La mayor parte de los economistas diferencian el dinero de los otros bienes, lo tratan como un velo, es decir, se trata, para ellos, de un factor neutro, no afecta su existencia al precio relativo del resto de los bienes. Lo estudian de forma agregada dentro de la macroeconomía. Creen que afecta al nivel nominal de precios, pero sin que perturbe los precios relativos en términos microeconómicos. Están, según Mises, en una etapa precientífica de la economía, cuando no se era capaz de resolver la paradoja del valor (en la vida real no hay que elegir entre todo el pan y todo el oro, son decisiones incrementales o marginales: unidades: utilidad marginal vs. Utilidad total o agregada).
Con Menger se resuelve la paradoja iniciándose la etapa científica. A pesar de esto la mayoría de los economistas siguen anclados en la etapa precientífica. La escuela Austríaca por tanto explica el Dinero también en la Micro, al modo de Mises.
Mises: qué ventajas tiene la tenencia de numerario? Demanda de dinero, depende de valoraciones subjetivas, no tiene sentido el análisis holístico.
“La economía moderna no pretende averiguar cuánto vale el hierro o el pan, sino cuánto vale una precisa cantidad de hierro o de pan para un concreto individuo que actúa en un determinado tiempo y lugar”.
Friedman: helicóptero Friedmaniano: reparto equivalente no altera los precios relativos. Tiene un fondo de verdad, ceteris paribus, pero la ecuación es errónea por mecanicista y equilibrada, ya que nunca se inyecta el dinero igual para todos: favorece a unos pocos a costa de los demás. Genera ineludiblemente recesiones económicas.
Mises: “el dinero pasa de unas manos a otras en proceso permanente y sin solución de continuidad. No hay momento alguno durante el cual el dinero no se de nadie, de ninguna persona o entidad y se halle simplemente “en circulación””.
Apreciación del dinero, como la de otros bienes, “según la demanda desatada por todos aquellos que desean poseer determinadas sumas dinerarias.”
Mises: “La demanda de dinero depende de la conducta que adopten quienes desean adquirirlo para tenerlo a la vista”.
La utilidad marginal del dinero decrece a la misma velocidad que cualquier bien, y no más lentamente como algunos aducen.