Hace unos días, mi mejor amigo (derrochador incorregible) me sorprendió diciendo que tenía unos ahorros para invertir en bolsa. La alegría inicial se desvaneció rapidamente cuando añadió: "no me importa perderlo todo, así que arriesga mucho". Le mandé a la mierda, naturalmente. Si es que cuenado no se nace con respeto y aprecio por el capital, no se tiene nunca.
Un placer (y una obligación) leeros a diario!!! :)