Parece ser que entre inflación o deflación, el primero debe ser mejor.
Como ejemplo de deflación tenemos a Japón.Todo un ejemplo de lo que no debe hacerse en economía.
Por tanto no hay más remedio que asumir estoicamente la carga de la inflación , como un impuesto en toda regla.Pués el mayor emisor de deuda son las instituciones y las empresas.Por tanto el inversor lo soporta integramente.
Ya me gustaría una inflación controlada por el Gobierno o el BCE por medios indirectos a traves de los tipos de interés.
Solo con una inflación anclada a unos indices saludables y unas expectativas de futuro se puede llevar una economia hacia su potencial.
Pero resulta que algunos componentes de la infLación no los controla el gobierno de turno sino que las deciciones se toman en la OPEP.
Y estos señores entre tanta túnica blanca optimizan sus margenes comerciales sus beneficios en definitiva ,trasladan nuevas perturbaciones al ya delicado
I.P.C.
Por tanto tenemos identificado al primer enemigo del inversor.:la inflación.
Ahora sólo falta animarse para poner el cascabel, y así poder cabalgar la ola de la inflación.