Muchas gracias, Gurús Mundi. Me he visto muy sorprendido y halagado al ver un post mío elegido como artículo de un blog especializado de tan alta calidad como el de Family Office, sobre todo porque yo no provengo del mundo economista, sino del medioambiental y asisto a vuestro blog mucho más como alumno que como participante. Mi interés por la economía y las finanzas se debe a que llevo un departamento de medio ambiente desde el que intento promover activamente la participación ciudadana en esta materia y hace años ya llegué, como muchos ambientalistas, a la conclusión de que si sólo conservacionistas y ecologistas protagonizan la lucha por proteger La Tierra, no la salvaremos. Hay que incorporar a toda la sociedad en este empeño y con muy especial interés a economistas, financieros y empresarios, porque es la economía la que mueve el mundo y su progreso (gracias, claro está, a que ha habido hasta ahora millones de emprendedores y trabajadores, aparte de energía barata y abundantes recursos naturales, todo hay que decirlo).
Gracias a Eguzkialde y a Dalamar por sus interesantes respuestas; muy singular la del primero sobre la posibilidad de crear dinero alternativo y muy “biológica” la del segundo al explicar nuestra situación actual por las características instintivas (animales) del ser humano. Coincido absolutamente. El cerebro humano es animal y, a su vez, gracias a su particular evolución, es un sistema complejo adaptativo (V. Teorías del Caos y la Complejidad) que genera propiedades emergentes ajenas al resto de seres vivos, propiedades muy dispares que pueden ir desde la aparición de las religiones hasta la propia economía. Concretamente, pienso que ésta se origina en el instinto elemental de buscar bienes para satisfacer las necesidades y el bienestar. Y esta pulsión humana se ve reforzada con el instinto de competir y conseguir premios y trofeos a corto plazo, que debió surgir cuando éramos unos simples cazadores. Por eso fracasan los sistemas comunistas, que imponen una igualdad forzada, no premian el esfuerzo de progreso y no permiten poseer bienes propios con los que poder acceder a esos progresos, a esos trofeos. Eso estaría bien si nuestra especie fuera la hormiga, que trabaja y trabaja disciplinadamente para estar siempre igual, pero no vale para el Homo sapiens. Por lo tanto, no queda más opción que la del libre mercado (con unas reglas del juego, como en todo, claro), y es ahí donde hay que incorporar las variables ambiental y social para dar auténtica viabilidad al sistema económico y que el bienestar duradero nos llegue a todos, al menos, bajo unos mínimos. Luego, que cada cual alcance un nivel de riqueza en función de su esfuerzo y capacidad, al más corto plazo que pueda; al fin y al cabo, no vamos a poder liberarnos de nuestros instintos como especie.
Simplemente, se trataría de introducir algunas prácticas, como las que sugerí en otro post al artículo de los boquerones al ver que no se publicaba el comentario más largo que había hecho y que ahora gratamente encuentro como artículo del blog. Después de hacer ciertas apreciaciones sobre el peligro de la deflación o la necesidad de dinamizar el sector privado mediante la apuesta del sector público por la energía renovable y los negocios sostenibles, propuse que de una vez el PIB se calcule de forma realista y reste a los aumentos de riqueza las pérdidas en capital natural (pérdida de recursos no renovables, depauperación de los renovables, disminución de los acuíferos, contaminación del aire, aguas y suelos, etc.)
Pueden parecer utopías porque, efectivamente, se necesita que las apoyen los políticos en un mundo en el que prima buscar esos trofeos a corto plazo, pero creo que cada día somos más esos utópicos y eso es una fuerza en sí misma; además, los golpes que estamos recibiendo se están produciendo también a “cortos plazos”, lo que nos impulsa a reflexionar. Y deberíamos pensar que la economía también debe progresar en sus propias bases, y darnos cuenta que no es normal que Greenspan sea durante años para el mundo económico un gurú, y de la noche a la mañana se convierta para este mismo mundo en un peligroso desatinado. Economistas de renombre como Jeffrey Sachs, que introdujo medidas en la línea de los “Chicago Boys” para reflotar a países como Bolivia o Polonia, han incorporado a su discurso también la variable de la sostenibilidad, con lo que no han tenido que renunciar a sus convicciones como economistas, sino que las han enriquecido. Hoy se publica en un diario nacional un artículo suyo sobre cómo intentar salir de forma sostenible de la depresión que se avecina, http://www.elpais.com/articulo/semana/recuperacion/sostenible/elpepueconeg/20081123elpneglse_6/Tes
Saludos afectuosos a Gurús Mundi y los participantes en su blog. Otro día prometo ser más breve que en éste tan “filosófico”, y dedicarme más a escuchar a los expertos que en él concurren. Me son de veras de una gran ayuda.