Muchas gracias, Gurus Mundi. Ahora, la clave está en anticiparse y prepararse lo mejor que se pueda para la tormenta (quien aún esté en condiciones de hacerlo) y diseñar, a título individual, una estrategia que minimize el daño al máximo. Quizás, unos, los que puedan, tendrán que ir a trabajar al exterior para mantener su actual tren de vida o, como mínimo, poder obtener unos ingresos para ellos o sus familias. Lo mismo ocurre con las empresas, las que queden. Si antes exportar era una opción, ahora será una necesidad en la mayor parte de los casos. A nivel estatal, el cambio en la esfera política tendría que ser muy grande para que pudiéramos guardar alguna esperanza.
También creo que sería necesario un cambio de actitud por parte de muchos ciudadanos, que deberían reaccionar de forma constructiva y creativa, y superar la pasividad y el desinterés por la sociedad, la política o la economía, que parece que es la nota dominante en este país. Pienso que el espíritu emprendedor , desde la inquietud por las cosas hasta la acción, no deben limitarse a la esfera empresarial, sino extenderse a otras dimensiones de la vida misma. La solución empieza por uno mismo.
DJ