A mí también me desconcertó poderosamente el artículo de Marías, y por los mismos motivos exactamente que expone Consumerista en su respuesta, la cual encuentro excelente, al combinar sensibilidad con claridad de ideas y apoyo de lo expuesto. Los comentarios de los lectores también me parecen muy acertados; me identifico en particular con el nº 7; pienso que has puesto en dedo en la llaga al enfocar el debate en la cuestión del sufrimiento. En el fondo, se trata de eso. Todos los argumentos pro-taurinos que he escuchado en mi vida se basan en una banalización del sufrimiento de los seres vivos. La mayor parte de ellos ni siquiera los consideraría argumentos, antes son simples maniobras disuasorias para evitar afrontar el tema que realmente nos ocupa: ¿nos importa que un ser vivo sufra, o nos da igual? Creo que, cuando se habla del tema de las corridas de toros (exceptuando cuando se utiliza el tema con algún otro fin, pero eso pasa con todos los temas del mundo, no con éste en particular), en realidad lo que se está planteando es algo mucho más amplio, algo que tiene que ver con nuestra madurez como especie racional, sensible y espiritual, y la expresión de ésta en la inquietud por el bienestar de otros seres vivos aunque éstos no sean exactamente iguales a nosotros. Pensadores como Edison, Darwin y Leonardo Da Vinci, más conocidos por otros motivos, se adelantaron a su tiempo con su preocupación por el sufrimiento de los animales.
A mí, personalmente, me han transmitido mucho optimismo varias de las cosas que acabo de leer en el texto de Consumerista y en los comentarios, porque, igual que me desanima comprobar que mucha gente sigue defendiendo el maltrato a los animales, me anima mucho saber que cada vez hay más personas que han podido o sabido llevar a cabo ese pequeño ejercicio de sensibilidad y coherencia que necesariamente te lleva a sentir solidaridad con otros seres vivos por el mero hecho de serlo.
Creo que ni el Sr. Marías ni en general las personas que exponen argumentos pro-taurinos, sienten excesiva preocupación por la conservación de las especies, pero en ese sentido yo sólo subrayaría lo que dice un lector en su comentario: como ocurre con el bisonte en EEUU, cuando hay interés las especies se conservan sin necesidad de preservar para ello prácticas abusivas o, como en el caso de los toros,acciones crueles y aberrantes. Probablemente bastaría para la conservación una pequeña parte del dinero que se dedica actualmente a subvencionar las mismas. De todas formas -y por llevar el razonamiento a un extremo- , si a mí me preguntaran si prefiero que mi especie se extinga o que mis descendientes estén condenados a morir de forma tan cruel durante generaciones, creo que la extinción sería, cuanto menos, una opción a tener en cuenta.
El movimiento por el respeto a los animales va ganando cada vez más fuerza y no es algo aislado, sino que casi siempre va ligado a la lucha por otras causas que también nos preocupan.