Es un efecto puramente psicológico y no se hace por mimar al inversor sino por facilitar el intercambio de la acción.
Tan incómodo resulta ir a una frutería con un billete de 500 como ir a un concesionario Audi con una maleta de monedas de 10 céntimos.
Los splits no cren ninguna riqueza sino que solo son movimientos monetarios que fomentan la especulación.