He entrado en la dirección indicada y he leído el manifiesto de AEMEC.
Como accionista minoritario de Repsol hago las siguientes puntualizaciones.
Para empezar me parece justo que todos los accionistas reciban el mismo trato. Históricamente he enviado reiterados escritos a la CNMV bajo diversas administraciones (la última, una carta personal a Manuel Conthe), demandando que se pidieran cambios en la ley para proteger a los pequeños accionistas.
No veo nada clara la actuación actual de AEMEC, porque su petición sólo puede resultar en un perjuicio de los accionistas minoritarios.
En la práctica, Lukoil no puede lanzar una OPA sobre la totalidad de Repsol, por las siguientes razones:
1).- El Gobierno ha dejado ya muy claro que no permitirá que Repsol deje de ser española (no permitirá pues una OPA del 100%)
2).- En las presentes circunstancias, sería imposible para Lukoil conseguir la financiación para una OPA sobre el 100% de Repsol (ya está teniendo grandes problemas para conseguir financiar la compra de un 20%).
Es hecho constatable que Sacyr, ahogada por sus deudas y ante una crisis del sector inmobiliario muy profunda, se ve forzada a deshacerse del mayor número de acciones de Repsol, al mejor precio posible, situación que crea una grave incertidumbre que a nadie beneficia y menos aun a los pequeños accionistas, cuyas acciones están descontando ya hace tiempo en Bolsa esa incertidumbre. La entrada de Lukoil por el contrario, excepto para la actual dirección, sería muy beneficiosa.
El actual presidente de la compañía Antoni Brufau, es el único beneficiado de la actuación de AEMEC. Si logran imponer sus tesis, Lukoil se retirará y Brufau habrá salvado su cargo. Porque si la La Caixa, su principal avalista, vende parte de su paquete, su posición sería muy difícil de mantener, incluso si Lukoil no tuviera ningún interés en entrar en la gestión de la compañía. En ese sentido hay que entender, tanto el trato preferencial dado a AEMEC, como sus declaraciones recientes afirmando que si no se lanzaba una OPA el abandonaría la presidencia.
Sólo la entrada del Estado, comprando el paquete de Sacyr, salvaría el cargo de Brufau y eso es lo que en el fondo se persigue.
Así que para mí el juego está muy claro. Se trata de salvar el pellejo de la actual dirección, que por cierto no se ha caracterizado precisamente por defender los intereses de los pequeños accionistas, de los que sólo parece acordarse ahora, para valerse de ellos reventando la entrada de Lukoil.
Saludos.