Sr. Ballesteros,
Estado muy de acuerdo con su observación de que "es en este tipo de situaciones donde los que mantienen la calma y la cabeza fría salen triunfadores", tengo que recordarle que no estamos en 1982 ni en 1993, y que la crisis de confianza afecta a las entidades pero también a la autoridad reguladora y a los mecanismos del Estado para impartir justicia.
En definitiva todo el sistema que subyace el negocio bancario está en registros mínimos de confianza.
El pánico no está justificado, claro que no, y es contraproducente. Pero en mi opinión los señores clientes harán muy bien en recoger su maletín, ponerse el abrigo y recordar la ruta más corta a la puerta de salida.