Bienvenidos al ESTADO DEL BIENESTAR. Consiste en lo siguiente:
Los que están abajo o simulan estarlo no pagan y tienen derecho a recibir. Algunos de éstos han llegado a esta situación por circunstancias personales o familiares o por infortunio. Otros por cometer todo tipo de atrocidades financieras, por vivir a lo granda o porque son listillos y tienen un tanto de jeta. El Estado no distingue entre ellos y trata a todos por igual.
Los de arriba no pagan casi nada, porque tienen la capacidad de sentarse a negociar directamente con el Estado y así obtienen un acuerdo favorable para sus intereses. El Estado, conocedor de la situación, se conforma con las migajas, no sea que hagan las maletas y se vayan con los cuartos a otro lugar.
Y en último lugar están los del medio. Pagan la barra libre y no tienen derecho a beber gratis.
El problema reside en que los que pagan la barra libre, cada vez son menos y se sienten más acosados.
Por otra parte existen infinidad de agravios comparativos, a la hora de determinar quienes son los que tienen derecho a beneficiarse del gasto social y quienes no y las medidas de control, la mayoría de las veces, dejan mucho que desear y todo ello contribuye a incrementar notablemente el cabreo generalizado de los que pagan.
La conclusión es que el esfuerzo personal y hacer las cosas bien carece de premio. Quien sabe, igual después de muchos años la medalla al mérito en el trabajo.
SUGERENCIA: Si te hueles la torta, llévate tus ahorros de excursión a Andorra o Gibraltar.
Y mucho ojo con eso de que no te van a pillar. Con un simple requerimiento de presentar la declaración de IRPF o contrastar la información faciliada con la Agencia Tributaria, ya estás pillado.