D. Carlos. Nuevamente a sus pies.
De la erudición más absoluta de los pensadores por esencia, ni que decir tiene, intrumentalizada por un fantástica y elocuente mente como la tuya, a la realidad actual, versan un sin fin de autoescusas que pretendiendo el pecuniae lo disfrazan de personae. Tan grande es el poder del primero, que conscientes de su capacidad para corromper, lo camuflamos de lo segundo... y hasta a lo personal corrompe.
En cualquiera de las partes, la pela, es la pela. Entidades (Mutuas: Todo para mi, con nosotros o S.A: Sin Alma) Mediadores, clientes, todos jugamos al mismo chantaje emocional. Sólo nuestra moralidad personal diferencia lo personae de lo pecuniae. De los pensadores antiguos (griegos o romanos, no lo se muy bien) se decía que el equilibrio era la lucha encanizada y de igual intensidad entre lo apolineo y lo dionisiaco. Cuanto mayor intensidad de esa lucha, mayor equilibrio. Hoy Apolo y Dionisios se están tomando una cervecita en la barra de un bar y descojonandose de lo que les rodea.
Gracias por compartir con nostros tus reflexiones.
Un fuerte abrazo
Agustín