Estimado Carlos Hernández:
Llegas a las mismas conclusiones que yo y son, por este orden:
- un consumidor auténticamente abducido y consumido por el temor a la par que enormemente pasivo y, con ello, fácilmente manipulable.
- un mediador totalmente superado por una realidad. Espera que los demás le saquen del problema pero, al mismo tiempo, no está dispuesto a poner ni esfuerzo ni dinero.
Para mí todo esto tiene fácil remedio pero no podemos tardar demasiado en aplicar la cura que debería atacar dos frentes, que son los que indicas:
- por una parte una campaña de información y sensibilización dirigida al consumidor para que sepa identificar exactamente cuando están poniéndolo a cuatro patas.
- por otra una acción coordinada de la mediación recabando PRUEBAS materiales de las prácticas mafiosas de ciertos canales y presentándolas en sede judicial puesto que la Administración mira para otro lado con una postura que ya va degenerando en tortícolis.
En ambos casos esto se traduce en dinero y en coordinación desde las organizaciones de mediadores. Es el momento de enterrar los personalismos y los protagonismos y unir fuerzas, pero la experiencia me dice que las voluntades no son aún conscientes de que su actitud juega en contra.
Hace poco dos asociaciones interpusieron una demanda contra una serie de bancos dadas las malas prácticas de estos. Me puse en contacto con ellas y les manifesté mi satisfacción, mi enhorabuena y... les pedí que me remitieran copia de las argumentaciones y del modelo que habían seguido para trabajarlo en local. ¿Te han contestado a tí?, porque a mí...¡no! Yo no quiero arrebatarles su minuto de gloria, quiero que mi profesión (que entiendo necesaria) tenga futuro.
En Balears he propuesto a varios colegas abrir un fondo para destinarlo integramente a proclamar los derechos del consumidor de seguros y la identificación de prácticas abusivas. ¿Sabes qué me han contestado? Pues algo así como "muy bonito; nosotros ponemos el dinero y se benefician todos los mediadores sin poner un duro...¡conmigo no cuentes!"
¿Adónde nos conduce esta forma de pensar?
Los señores de las Cajas se han asociado, aún con su poder precisan más fuerza de modo colectivo. Idem los banqueros.
Mientras, nosotros aún seguimos contemplando nuestras heridas, compadeciéndonos pero sin reconocer que, a veces, uno más uno es más que dos.
Carlos ¿Tienes alguna idea para que este motor deje de tener sus piezas dispersas, se emsamble y empiece a trabajar?