Estimado Tonifinval:
Ciertamente lo normal en las operaciones "tradicionales" consiste en bonificar pequeños tramos de una a dos décimas a cambio de vincular seguros, tarjetas de crédito, planes de pensiones, la nómina o la nómina de los empleados.
El caso expuesto es crudamente tal cual lo plasmo: "si te haces el seguro de hogar te ahorras el 0,8% (ocho décimas)". Me escandalizó porque el planteamiento era netamente ofensivo y... calabrés.
Yo comprendo que la banca precise en los días que corren lo que no ha precisado en varios siglos de actividad y abandone su negocio natural para abrazar otros destinos como el de la mediación de seguros. Entendería, además, que se dedicaran masivamente a la oferta de seguros dado que esa competencia sería estimulante para el sector y beneficiaría al consumidor. Pero no oferta: impone.
Y al hacerlo utiliza dos vías: aquella abiertamente mafiosa del "si no firmas aquí te rompemos las piernas, financieramente hablando y estás muerto como empresa o familia" o aquella más light, más inofensiva del "mira que majos somos que si contratas los seguros con nosotros te ponemos condiciones normales y si no prepárate porque será duro de narices". A esta última va dedicado este post.
Para mí, que me dedico a esto desde hace dos décadas y que me he dejado muchas horas de estudio no solo en seguros sino también en Administración de Empresas, creo que es importante reconocer una ventaja, un beneficio, esa situación en la que todos los actores ganan algo y están satisfechos. Asimismo, también es importante reconocer cuando solo uno gana en la transacción y los demás son perdedores porque en ese caso el negocio no es saludable ni ético ni genera valor equitativamente a las partes.
Lamento tener que asistir a escenas en las que clientes de toda una vida de ciertas entidades financieras descubren que aquella entidad donde su padre le abrió su primera libreta de ahorro, donde siempre ha tenido sus ahorros y a quien siempre había entendido como un socio importante en su vida como proveedor de recursos (de pago) con que incrementar su calidad de vida o el desarrollo de su negocio no es sino una máquina arrolladora para quien su cliente no cuenta más que una gallina ponedora para el granjero.
Los mediadores tal vez tengamos contadas nuestras horas. Los consumidores tienen la palabra. Si quieren tener aliados, personas que estudien sus riesgos y que les protejan estamos salvados. Si optan por permitir que otros gobiernen sin otro interés que sacarles los cuartos su protección familiar o de negocio, estaremos en un serio aprieto.
Gracias por comentar tan detallada y abiertamente tus impresiones. Gracias por dejar tu aportación y espero tenerte por este blog, que es vuestro.
Saludos,