Recuerdo una frase que decía algo así como "la calidad es lo que queda cuando hemos olvidado el precio".
El problema grave del seguro, como de muchos productos financieros que ahora están saliendo a flote con un olor fétido que no es acorde con las expectativas generadas por el vendedor, es que es un intangible.
Cuando el asegurado entra en contacto con la dura realidad ya no hay marcha atrás. Está unido inseparablemente y, muchas veces, de modo trágico a una decisión inadecuada, inexperta y falaz.
Porque es una auténtica falacia aquello de "lo mismo más barato".
Ni es lo mismo ni sale más barato porque cada euro "ahorrado" se multiplicará exponencialmente en pérdidas a la hora del siniestro.
Pobres incautos unos y desgraciados tacaños otros.