A Deborah:
Pues estoy de acuerdo contigo menos... en que si es difícil más importante aún es estar formado :)
Gracias por tu apoyo al blog y a las intervenciones en foros.
A Alain:
Con la que está cayendo un cliente que opta por un aval antes que por un seguro de caución no tiene ni idea de la misa. Está claro que lo que precisaba este era un espontáneo ¡Arre! para ir a cambiarse de ropa interior: lo va a necesitar...
A David:
Oír no es escuchar. Si se escuchara estaríamos en otro lado y no en mitad de la peor crísis no bélica de los últimos cien años. Estamos condenados si no atendemos a las recomendaciones de los expertos y creemos que se trata solo de un sermón inconsistente (por cierto, de serlo ya tendremos tiempo de enmendarlo)y que lo mismo da cinco que cincuenta. Pero ahí, precisamente ahí reside el error: si no atendemos a la prescripción del médico, al tratamiento, posología y duración del mismo seguramente iremos a peor. Pues igual. Jugamos a comprar paracetamol porque "juzgamos" (sin formación alguna) que el antibiótico es caro... comparado con el paracetamol y si por casualidad confiamos en el antibiótico solo compramos la primera caja aunque el tratamiento fuera de dos: así sale más barato. Pero ¿y las consecuencias? Tal vez las azafatas tendrían que contar su película de otro modo; tal vez en el negocio asegurador "serio" tendríamos que hacerlo también pero por experiencia te diré que los mediadores que dicen "compra etto que é mu güeno" mientras se sirven la tercera cervecilla en el bar tampoco hacen bien a nadie.
Carlos:
El mensaje es prácticamente de catecismo: uno solo que se salve valdrá la pena. Estoy de acuerdo. Te prometo que estoy en esto del blog precisamente por eso: a ver si hay suerte y uno, al menos uno... Es evidente que el seguro carece de glamour. Más bien al contrario. Pero lo que está claro es que es tan importante como el paracaídas del aviador y asombra ver tanto piloto con el avión hecho trizas saliendo a volar sin él o con uno del todo a cien, en muchos casos. Pena.
Xavier:
Yo, como madrileño hijo de catalán y de mallorquina ya no sé de dónde soy. Eso sí, en Mallorca se vive de coña y conste que he trabajado en Barcelona y vivido en Madrid así que pudiendo elegir... aquí me tienes. Por cuanto a lo que citas: una empresa está para ganar dinero. Cuanto más, mejor. De hecho esa es su carta de naturaleza y esa es y no otra la obligación de sus gestores. Si una empresa se dedica a vender barato, muy barato, más barato que los demás... tendrá que bajar los costes. Y los costes en toda empresa son el personal, el mantenimiento, los productos no pueden soportar controles de calidad exhaustivos (baja calidad), el equipamiento, los servicios de valor aportados al cliente y la remuneración a los intermediarios asesores del cliente. Si uno se lo plantea friamente la verdad es que todos los puntos anteriores acojonan bastante en una línea aérea. La que sea. Si uno lleva el mismo razonamiento al seguro tendrá: empleados baratos (mediocres o malos), servicios de valor inexistentes o de bajo nivel lo que induce insatisfacción, compromisos mediocres en su producto, baja remuneración a los asesores de clientes (nuevamente exige mediocridad) si es que los hay puesto que en caso de cortar con ese concepto de asesoramiento se recurre a las webs tontas y punto. Si uno se lo plantea friamente la verdad es que todos los puntos anteriores acojonan bastante en una herramienta destinada a proteger el patrimonio ¿no crees?
Jaumet:
Tú y yo de azafatas alteraríamos el glamour de dicha profesión. No creo que despertáramos demasiadas fantasías. Bromas aparte: creo que es muy fácil, demasiado fácil en nuestra profesión sentirse como las azafatas de vuelo. Espero que no acabemos detrás del "mostrador de la compañía", en tierra, que es adonde van a parar cuando se acaba lo de andar por las nubes.
Saludos a todos y gracias por las aportaciones tan sugerentes.