Sigue contestación a Andres:
Un día, sin ir más lejos, en mi Colegio teníamos una jornada de formación. En el transcurso de la misma un señor que es Director Técnico de una correduría bancaria se levantó y dijo "tengo el mejor seguro de hogar del mercado y no podéis mejorarlo por más que lo intentéis". Me entró la risa tonta.
"El mejor seguro de hogar del mercado..." ¿para quién? Porque afirmar eso implica que todo el mundo tiene exactamente las mismas necesidades de cobertura (su oferta es una póliza paquete), las mismas prioridades en cuanto a sublímites, garantías a primer riesgo, exclusiones, etc. Como muchos de quienes leeran esto saben eso es, literalmente, una falacia, un absurdo y una solemne estupidez. Pero estos señores tienen el análisis objetivo de cada cliente en su expediente y ¡cumplen! ¡Menuda idiotez! ¿Eso nos conduce a la profesionalidad?
Al final, amigo Andrés, el problema es de órdago. Porque se ha querido poner puertas al campo y regular lo que no debe ser encorsetado en una fórmula incoherente y arbitraria (¿por qué 3 y no 4, 5 ó 2 cotizaciones para demostrar la independencia de criterio?
Imaginemos que vamos al médico y este tuviera que ofrecernos tres tratamientos distintos para demostrar que es un buen profesional. Tal vez haya tres técnicas o más para remediar un cierto problema de salud pero el profesional de la medicina es quien para decidir cual es el más idóneo a su paciente. Igual ocurre con el abogado ¿acaso debe presentarnos tres líneas de demanda para que analicemos ¡nosotros! cual es la que más nos conviene sin tener puñetera idea de Derecho? Si acudimos a un fontanero para que nos prepare los conductos de calefacción ¿debe ofrecernos tres trazados alternativos para demostrar que sabe lo que hace?
¡Es demencial!
Solo puedo darte dos consejos:
- para productos que sean la única solución que aportas en cierto ramo sí puedes realizar un análisis objetivo estándar y presentarlo honestamente.
- para el resto de los casos deberás hallar tu método, con el que te sientas cómodo, que no ofenda a tu inteligencia ni a tus principios y que sea amable con tus procedimientos internos porque si te descuidas para un auto en el que cobrarás 40 € de comisión a cambio de la comercialización y un año de servicio ilimitado tendrás que sentarte hora y media a redactarle un traje a medida en plan consultor de Gerencia de Riesgos. Eso, a 150€ la hora arroja pérdidas así que es mejor que ese seguro lo haga otro.
Este es uno de los muchos pantanos cenagosos que tiene la Ley 26/2006 y no creo que quien lo diseñó gane un Nobel de Economía por ello.
Un saludo,