Seguramente el barco ya ha cumplido su objetivo, que era conseguir más de 35 M€ en otras cosas: publicidad, inversiones, contratos en definitiva.
Una vez cumplido su objetivo, los chinos hacen lo único económicamente racional que podían hacer: dejar el barco atrás y seguir su camino. Siempre adelante, sin mirar atrás.
Más o menos como las langostas o la marabunta.
Pero hey, han tenido buenos maestros: este juego lo inventamos los occidentales. Ahora no nos quejemos si los chinos juegan mejor.
A ver quién es el valiente que se atreve a dejar de jugar ahora.