Ya advertía al principio del post que lo publicado simplifica mucho lo hablado y elimina matices. Lo que explicaba era que el Proyecto de directiva preveía una especie de sanción a los bancos que concedían "créditos abusivos", entendiendo por tales a los concedidos a personas ya excesivamente endeudadas o con unos ingresos muy limitados, y que el banco, como entidad profesional del mercado crediticio, debería saber que era muy probable que acabase fallando.
Por supuesto que los particulares que viven por encima de sus posibilidades y se endeudan con excesiva alegría tienen su parte de culpa. Pero a los bancos se les debe exigir un grado de diligencia superior que al paisano de la calle: en Derecho, a éste se le exige la diligencia del buen padre de familia, a aquél la diligencia del profesional, que es más estricta. Es normal que así sea porque por su actividad profesional está obligada a saber más que el lego, a ser más previsor y prudente y adelantarse a prevenir riesgos que éste puede no conocer.